AGRAVADO POR EL VÍNCULO - Todos los días se aprende algo.

AGRAVADO POR EL VINCULO

-¿Por qué usaste preservativo? –me preguntó apenas terminamos.

-Por las dudas, no queremos tener un hijo ahora, ¿no? –le dije.

-Pero es raro, mi vida, nunca usamos preservativo ¿entraste en pánico? ni siquiera estoy ovulando. 

Después de hacer el amor, exhausto me desparramé de mi lado de la cama y ella hizo lo mismo, los dos boca arriba, le di volumen a la tele que había quedado en el canal de noticias, allí estaba el caso de la dos chicas asesinadas en un departamento de Caballito y en el cual, luego de varios meses, no habían encontrado pruebas para acusar a quien era el mayor sospechoso del caso, una ex pareja de una de las dos amigas.

-¿Cómo puede ser que todavía no encuentren nada para meter en cana al hijo de puta ese? –dijo ella, mientras se colocaba la bombacha y el corpiño. Aunque hacía ya muchos años que estábamos juntas aún sentía vergüenza de quedarse desnuda.
 
-Bueno, todavía no se sabe si fue ese tipo…-contesté.
 
-¡Pero seguro que es él! Qué dudas caben, mirá la cara de hijo de puta que tiene… 

-Estás prejuzgando, mirando estos casos por televisión o leyendo los diarios no te podés enterar bien lo que pasó, uno recibe una historia construida por el periodismo que no es la real, capaz que fue otro tipo y están condenando a un pobre gil.

-No sé, para mi fue él...

-Además, hoy mirás estos programas y le dan cátedra a los criminales para asesinar y que no los agarren nunca…

-No entiendo.

-Y fijate, si querés cometer un asesinato hoy podés hacerlo y quedar impune.

-¿Por?

-Y qué sé yo, cualquiera aprende como es el modus operandi de un asesinato o un robo mirando los casos por la tele, te cuidás de un par de cosas y quedás libre, a lo sumo si te procesan, con un buen abogado que te represente zafás.

Ella sonrió, se tapó con la sábana hasta la cintura y con dulzura irónica me dijo:

-A ver mi killer, si tuvieras que matarme ¿cómo lo harías?

-Y… bueno… todo el que mata tiene que tener un motivo para hacerlo, un motivo que por supuesto nadie tiene que saber, eso se llama móvil, y si no hay móvil no hay asesino.

-¿Y por qué cosa vos querrías matarme?

-No sé, no se me ocurre…

-Imaginate algo…

-Mmmm… no se me ocurre…hijos no tenemos, estamos enamorados, lo único que tenemos es una casa y un auto así que podría hacerlo para quedarme con la casa y el auto, además de la pensión de tu trabajo que me correspondería por tu muerte.

-¿Y para qué querrías quedarte con el auto y la casa?

-A ver…dejáme ver… podría ser porque tengo deudas y de eso depende mi vida…

-Bueno, pero en ese caso yo sabría que vos tenés deudas y nuestra relación no sería la misma, porque si me entero que tenés deudas te rajo a patadas de mi casa, te mando a la mierda…

-Ok, pero imagináte, ya que vamos a imaginar, que siempre te oculté que yo apostaba y que en lugar de ir a tomar una cerveza con los muchachos todos los miércoles le estaba dando al escolazo.

-¿Escolazo? ¿Qué es eso?

-Qué jugaba a las cartas, al bingo, al casino…y con el tiempo acumulé una deuda con gente peligrosa, pensándolo bien no con un casino o bingo porque son empresas blanqueadas, pero sí, suponete, con gente con la que juego al póker y es mafiosa…

-¿Pero si vos no jugás a las cartas? Para convencerte de que juegues una escoba de quince con mis padres te lo tengo que suplicar de rodillas.

-¡Estamos imaginando, boluda! No te vayas al mundo real, sigamos en la ficción.

-Bueno está bien, ya tenés el motivo y nadie se va a enterar porque nadie sabe que jugás, supongamos que sí, ¿cómo haces entonces para matarme?, ¿inventás un accidente?

-No, no creo, me parece complicado…

-¿Comprarías un arma?

-No, si compro un arma estaría hasta las manos, averiguan que la compré y listo, caigo en cana.

-¿Entonces?

-Pensándolo bien, haría un arreglo con la gente a la que le debo, les pediría un arma no registrada, ellos están en la criminalidad y sabrían cómo hacerlo…

-¿Y en qué momento me pegarías un tiro?

-Si tuviera todo preparado podría ser en cualquier momento, el tema es tener todo cocinado de antemano.

Se la notaba entusiasmada con el relato, y yo también me había embalado en este proceso creativo que es necesario para asesinar a alguien, después de todo la actividad delictiva no deja de ser un arte y nosotros lo estábamos comprobando. Bajé el volumen de la tele para poder seguir.

-Por ejemplo –continué-, imagináte que tengo una pistola debajo del colchón y te mato ahora, tengo que hacer parecer que nos quisieron robar cuando yo no estaba, la pistola supuestamente me la dio el mafioso y luego de cometer el crimen, abro los cajones de la cómoda, los tiro al piso, en una bolsa pongo las dos notebooks, los celulares, los teles, y las cargo en el auto.

-¡A sí! ¡Y cómo entró el asesino, con una llave que le regalamos!

-¡No, querida! La puerta de entrada es bastante viejita, le pegás un par de patadas y entrás cómo si nada, o quizás previamente aprendés a abrirla con algún método, esta casa tampoco es una fortaleza, alarma no tenemos, en esta zona de quintas es imposible que alguien escuche el ruido de los golpes, ni siquiera el tiro. Y fijáte que esta fecha es justa para el caso: los pocos vecinos que tenemos están de vacaciones.

-¿Y los perros?

-El asesino, o sea yo, los envenenó previamente. Además voy a tener una buena coartada, con una buena coartada, en el peor de los casos, salgo libre por falta de mérito

-¿Falta de mérito?

-Sí, no es raro que yo vaya a ser el primer sospechoso, pero con una buena coartada no lo van a poder demostrar, eso se llama falta de mérito…

-¿Y tu coartada?

-Fácil, en esta hora del día, de acá al Tropezón, donde habitualmente voy a tomar un café y leer el diario, estoy a tres minutos, sin tener que apurarme con el auto, tranquilo… como en esa zona todavía no hay cámaras de seguridad no voy a quedar filmado. El dueño del boliche y algunos clientes incluso me conocen y van a asegurar en ese momento estuve allí.

-¿Y las cosas “robadas” que están en el auto?

-Obviamente se las dí al mafioso camino al boliche, todo estaría planificado, arreglamos que me esperase antes de llegar al acceso, y convenimos que van también en parte de pago por la deuda, le doy la pistola para que la desaparezca y me voy al Tropezón, por la tarde cae gente a hacer las copas y me hago notar, espero que dos o tres testigos me vean y con eso es suficiente. Luego regreso, te encuentro en la cama toda ensangrentada y llamo, desesperado, a la policía. 

-Bueno, pero ahora, te rastrean el celular y van a saber dónde estuviste.

-No, previamente hice una investigación y constaté que el Tropezón y nuestra casa están en la misma zona. Además anularé la ubicación, no te olvidés que los mafiosos me instruirían en todo. 

-¿Y cómo vas a hacer para simular que estás dolido por encontrarme muerta? que yo sepa, dotes actorales no tenés.

-Te puedo asegurar que si depende de un llanto que me condenen a cadena perpetua por ser un homicidio agravado por el vínculo, y tenga que pasar el resto de mis días cuidándome el culo y viviendo en un calabozo con dos mil tipos, voy a llorar a mares…cómo sea.

-Y sí –dijo ella desanimada –en este país, si querés matar a alguien por dos pesos lo podés hacer y no te va a pasar nada…

La verdad que esto último que dijo, me molestó, y yo casi arruino todo porque sentí que la cara se me transfiguraba, ella lo notó porque inclinó la cabeza y me miró visiblemente sorprendida.

-¿Qué pasa? –me dijo sonriendo…

-No son dos pesos….-dije nervioso.

Juro que estaba tensionado, primero porque no la encontraba y después porque sería la última sonrisa que le vería, cuando pude tomar la pistola en la parte de abajo de la mesa de luz, tomé sus cabellos de la frente e hice como me había explicado el gordo, tiré el percutor para atrás y le disparé en la frente. Fue un par de segundos y jamás la miré a los ojos. Me levanté rápido y me cambié. Desparramé los cajones y junté el televisor, las notebooks y todo lo de valor y lo puse en una bolsa de consorcio. Me puse los guantes y limpié todo lo que había tocado. Salí por la puerta principal, la cerré y luego la abrí a patadas, me fue más difícil de lo que pensaba pero pude hacerlo, estaba por encender el auto cuando me acordé que no le había dicho todo, confundido y eufórico entré a la casa y fui hasta la habitación:

-Mi amor –le dije mientras veía el hilito de sangre dibujar un trazo en la frente, -el preservativo era para no dejar rastro de que hicimos el amor. Tenía que parecer que te sorprendieron dormida.























































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